La revocatoria, una lectura entre líneas

Lucas Mateo VargasEl comunicador social y periodista Lucas Mateo Vargas, líder comunitario de la zona conocida como la Media Luna de la Comuna 10 de Neiva, hace una reflexión sobre los intereses (populares o politiqueros) que se podrían esconder tras la revocatoria al alcalde Rodrigo Lara.

Lucas Mateo Vargas

Comunicador social y columnista 

Pasado el primer año de gobierno del alcalde Rodrigo Lara Sánchez quedan más dudas que certezas. Un sin númro de expectativas y compromisos aún faltan por cumplir; un sin sabor por su actuar y el arrepentimiento de parte de sus electores. Ahora bien, ante lo visto en el primer año de gobierno Lara, por estos días se rumora sobre la posible revocatoria del mandato, mecanismo de participación contemplado en el artículo 103 de la Constitución Política, el cual dice: “Son mecanismos de participación del pueblo en ejercicio de su soberanía: el voto, el plebiscito, el referendo, la consulta popular, el cabildo abierto, la iniciativa legislativa y la revocatoria del mandato”. 

O como lo contempla la Corte Constitucional en su sentencia C-180 de 1994: “…Al residir la soberanía en el pueblo, como así lo establece el artículo 3o. de la Constitución, éste otorga un mandato programático a sus elegidos, cuya efectividad dependerá de haberse hecho explícito aquello a lo cual se compromete a defender y por cuyo incumplimiento sus electores pueden llamarlo a exigirle "cuentas" por sus acciones u omisiones y en tal caso, revocarle el mandato.

La revocatoria es tal vez uno de los derechos políticos de mayor repercusión para hacer realidad la verdadera democracia participativa, que postula el artículo 1o. de nuestra Carta Política, por cuanto otorga 15 a los electores un importante poder de control sobre la conducta de sus representantes, con lo que establece un nexo de responsabilidad entre estos y su base electoral. De ahí que quienes tienen derecho, jurídica y políticamente a revocar un mandato, sean las mismas personas que lo confirieron u otorgaron. No quienes son ajenos a la relación establecida, que en este caso es la de elector-elegido.

El derecho a revocar el mandato forma parte no sólo de uno de los mecanismos de participación ciudadana de mayor importancia, sino que además tiene la naturaleza de un derecho fundamental de origen constitucional atribuido a todo ciudadano con miras a que pueda participar en la conformación, ejercicio y ante todo, en el control del poder político. La revocatoria del mandato es la consecuencia lógica del derecho de participación del ciudadano en el ejercicio del poder, como quiera que este conserva el derecho político de controlar al elegido durante todo el tiempo en que el mandatario ejerza el cargo”.

Con base en la legalidad, y aunque la legitimidad de dicho mecanismo de participación ha sido poco efectiva, al parecer hay parte de la ciudadanía interesada en hacer uso de ese mecanismo e iniciar un proceso de revocatoria de mandato al alcalde Lara. Pero ¿y quiénes son esas personas o esa parte de la ciudadanía? ¿Será significativa y representativa esa parte de la ciudadanía interesada en aquel proceso?

Los riesgos de la revocatoria

rodrigo lara sanchezSi el pueblo que votó por el programa de gobierno de Lara, y al ver que éste no ha sido cumplido con lo pactado en su primer año de gobierno, bienvenida sea la revocatoria de mandato. Pero si, por el contrario, se tratare de contratistas resentidos por no participar de la tajada de la torta presupuestal o se tratare de alguna colectividad y/o cacique electorero interesado en hacerse a la alcaldía previo elecciones nacionales al Congreso y Presidencia, la revocatoria sería una artimaña individualista y clasistas que pretende sacar al uno para poner a un otro que sea el comodín de las elecciones.

Aunque creo que el alcalde Lara ha cometido errores en su administración, (como por ejemplo, no tener disposición de diálogo ciudadano), sería muy perjudicial para la ciudad -después de cuatro pésimas administraciones- dejarla acéfala en un momento en que hay obras inconclusas convertidas hasta ahora en elefantes blancos.

Hay una “olla presupuestal raspada” y una contratación amarrada por la administración de Suarez Trujillo. Y si dicho proceso de revocatoria de mandato es azuzado por caciques politiqueros o por contratistas resentidos, y se materializara, sería una amenaza a próximas aspiraciones de un gobierno alternativo. De esa manera, se dejará a Neiva expuesta a la retoma del poder por parte de los mismos de siempre, los mismos que han saqueado históricamente el presupuesto municipal.

Más que iniciar una revocatoria de mandato, que debido a intereses politiqueros no ha tenido efectividad y por el contrario termina en fracaso, como ciudadanía deberíamos hacer uso de otros mecanismos de participación más legítimos que legales. Hablo de escenarios como la movilización social, por ejemplo; movilizarnos para exigirle al alcalde que cumpla con sus promesas y compromisos de campaña. También podemos salir a las calles para mostrarle al alcalde Lara que la ciudadanía que creyó en él en campaña ahora le exige coherencia en su ejercicio de gobierno.

Si es el pueblo, sí. Si son los politiqueros, no

No se trata de la dicotomía del falso amor a la ciudad como lo pregonan los funcionarios de la Alcaldía y el círculo social cercano al alcalde Lara: “Porque te quiero Neiva no firmo la revocatoria”. No. No porque se sea paquidérmico y no se acepte que el alcalde está cometiendo errores es que se quiere a Neiva. Esa sería una hipócrita muestra de cariño por la ciudad. Y no porque se cuestione el mal proceder del alcalde Lara, sus compromisos y promesas incumplidas, quiere decir que no se quiere a la ciudad.

Si la revocatoria de mandato del alcalde Lara surge de un pueblo organizado y consciente de su ejercicio participativo, es un proceso válido y legítimo; aunque gozaría de mayor legitimidad si se hiciera uso de la movilización social. Eso sí sería una muestra real de amor por Neiva. Pero si es una parte de la ciudadanía engañada por politiqueros y contratistas, que es instrumentalizada para iniciar la revocatoria de mandato, sería una falsa muestra de amor a Neiva, tan falsa como la que profesan los defensores del alcalde Lara.

Alcalde Lara, póngase pilas a cumplir sus promesas y compromisos de campaña. Recuerde que los que votamos por usted, lo hicimos eligiendo su programa de gobierno, más que a usted como persona. Como dirían los mediocres publicistas de su campaña: “La mejor Hoja de Vida”. Recuerde los compromisos que hizo en campaña con cada sector de la ciudad y con cada actor social; y recuerde ese discurso de campaña. Solo se le exige que sea coherente y que ese discurso de candidato se haga práctica de gobierno.

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