La tumba del ‘faraón’ Suarez

cesar adolfo parraUn comparativo entre las tumbas del antiguo Egipto y lo dejado a la ciudad de Neiva con los hechos de corrupción en el estadio Guillermo Plazas. Este es el llamado de atención que nos quiere dejar nuestro nuevo columnista.

Cesar Adolfo Parra

Docente y líder cívico

Columnista 180 Grados

Los rituales mortuorios de los antiguos faraones egipcios eran preparados rigurosamente durante el transcurso de sus vidas con el único fin de que esas monumentales tumbas sirvieran de testimonio hacia la posteridad de la existencia de sus dinastías. Hoy, más de 3000 años después, el recuerdo de Tutankamón, Ramsés y Keops está enterrado sobre las ruinas de lo que alguna vez ellos fueron.

Aunque difícilmente podríamos hacer un símil entre el antiguo Egipto y la ciudad de los rajaleñas, la cholupa y las achiras, sí podríamos aprovechar para hacer una referencia de como el estadio de fútbol Guillermo Plazas Alcid se está proyectando como una monumental tumba donde quedara enterrada lo que muchos auguraban la exitosa carrera política de Pedro Suarez.

Luego de seis meses de la tragedia ocurrida en agosto del año pasado donde murieron cuatro personas y quedaron diez más heridas, la Contraloría General de la República se pronuncia respecto al contrato de remodelación del estadio, señalando de manera textual “La edificación antigua quedó en las mismas condiciones de vulnerabilidad sísmica e inestabilidad estructural que la hacen inservible”, dijo en su informe y publicado por un medio regional.

La vergüenza más grande

En éste sentido, las obras efectuadas no ofrecen las mínimas garantías para su funcionamiento, no cumplen con las normas de seguridad y agravaron la vulnerabilidad del centro deportivo. Dicho en otras palabras, la estructura realizada por 23.527 millones de pesos deberá que ser demolidas. Con este acontecimiento, Neiva está ante el daño patrimonial más grande de su historia.

Pedro Surez corrupcion estadio guillermo plazas neiva

Hoy, como las tumbas de Tutankamón, Ramsés y Keops, el estadio Guillermo Plazas Alcid representan las ruinas de lo que alguna vez se pensó fuera un monumento para que la dinastía de Pedro Suarez  pasara a la posteridad y, por el contrario, la ciudadanía neivana está viendo enterrada sobre estas ruinas no solo su carrera política sino también la vida de cuatro trabajadores, los anhelos de la hinchada del Atlético Huila y 23.527 millones de pesos del patrimonio de los neivanos.

Aunque no es mucho lo que se puede hacer ante las obras, el llamado es a que la sociedad civil impulse iniciativas de control social que obliguen a quienes tienen algún tipo de responsabilidad política y fiscal, entre ellos el ex alcalde Pedro Suarez, y concejales de anterior cuatrienio como Jesús ‘El Chulo’ Garzón, Roberto Escobar y Gorky Muñoz, rindan cuentan de sus actuaciones de control político frente a este hecho.

Es necesario que la ciudadanía le haga detenido seguimiento a este hecho para que, ubicadas las coordenadas de la corrupción, podamos cambiar la geografía del poder. Y es necesaria una ciudadanía proactiva, en una Neiva que necesita atender bombas sociales, de las que muchos se dan golpes de pecho pero no ven sino votos.

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