El “olvido” de Londoño Paredes

Diego Mauricio Barrera QuirogaEsta es una réplica al artículo 'Cuando el Gobierno se saltó al Congreso' del profesor Diego Mauricio Barrera Quiroga, quien vuelve a 180 Grados con su columna. El artículo que hoy nos presenta es un análisis de la columna del diplomático colombiano y quien perteneció al Ejército de Colombia entre 1954 y 1981, Julio Londoño Paredes, hoy profesor titular de la Universidad del Rosario, y quien escribió una sorprendente revelación en su columna en la Revista Semana. 

Diego Mauricio Barrera Quiroga

Licenciado en Lengua Castellana, abogado y docente, Universidad de la Amazonia.

Candidato a Magister en Educación.

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El pasado 09 de diciembre del presente 2017 que termina, leía la columna publicada en la Revista Semana del diplomático colombiano y quien perteneció al Ejército de Colombia entre 1954 y 1981, Julio Londoño Paredes, hoy profesor titular de la Universidad del Rosario. En su publicación, dos ideas tomaban fuerza: por un lado, el cierre del Congreso en 1949; y por el otro, la decisión gubernamental motivada por el respaldo legal y la “preservación de la paz”, dejando un sin sabor, desde mi perspectiva, histórico, ya que en los anales se conoce una realidad no mencionada por el docente.

Lo aludido por Londoño no alcanza a retratar el momento antagónico que el país llevaba, por lo tanto, creo necesario exponer ciertos hechos que nos ayudarían a ampliar el contexto vivido. Apoyado por los aportes de Germán Guzmán (sacerdote de la Iglesia Católica y miembro de la Comisión Gubernamental Investigadora de las Causas de la Violencia, nombrada en 1958 por el presidente Alberto Lleras Camargo), “patriarca de los violentólogos”, mencionaré ciertas vicisitudes de la época.

Para 1949, el enfrentamiento a muerte entre los partidos tradicionales (liberales y conservadores) por la campaña electoral para la Presidencia iba en ascenso y degradación. Tres propósitos florecían en la contienda por el poder: a) continuidad del grupo conservador en el poder; b) eliminación del Liberalismo por cualquier medio y c) uso de la policía como empresa de persecución, asistida por el gobierno nacional. La circunstancia del presidente Mariano Ospina Pérez se situaba en el sometimiento al candidato conservador Laureano Gómez: “O me da un margen de absoluta seguridad de que no habrá la más mínima posibilidad de que yo salga derrotado, y acepto; o no acepto y me voy y lo denuncio a usted como a un presidente traidor a su Partido” (Guzmán, 1968, p. 73).

Producto de la entrega política a Gómez, se pone en marcha la maquinaria para la victoria de Laureano, engranando: a) sumisión: El 14 de septiembre, el gobierno se entrega sin titubeo a la política de Gómez; b) lugartenientes en puestos de poder: Se nombran gobernadores de acuerdo a la simpatía laureanista; c) nombramiento de un candidato: El 12 de octubre, oficialmente se proclama candidato del Partido Conservador a Laureano Gómez Castro a la Presidencia; d) cedulación falsa: Se descubre una enorme alteración de cédulas. El Registrador del Estado Civil, en carta al presidente Mariano Ospina Pérez declaró que “las elecciones serán solo una farsa sangrienta” (Guzmán, 1968, p. 75); e), anticipación de las elecciones. El gobierno fija como fecha el 27 de noviembre de 1949; f) antagonismo: Laureano Gómez declara el 2 de noviembre que rechaza todo acuerdo con el Liberalismo; g) Estado de sitio: El gobierno declara perturbado el orden (9 de noviembre), clausurando los cuerpos colegiados. Mariano Ospina Pérez cierra por decreto el Congreso, las asambleas departamentales, los cabildos municipales e implanta el toque de queda; h) censura a la prensa: El Decreto 3521 estableció que los ministerios de Gobierno y de Guerra eran los responsables de controlar las publicaciones periodísticas; i) intimidación: Decenas de personas (campesinos en su mayoría) fueron asesinados por la fuerza del orden estatal.

Finalmente la victoria presidencial, el 27 de noviembre de 1949, dio como ganador al ingeniero Laureano Gómez Castro, quien gobernaría entre 1950 a 1954, tomando posesión el 7 de agosto de 1950: “Llegaba al poder sobre montañas de cadáveres. Y llegaba viejo, cansado, con su efímera salud quebrantada”. De modo que el artículo de Julio Londoño omite hechos esenciales del momento político, un “olvido” socarrón, sospechoso y que falta a la realidad de la historia, la misma que desde la memoria llama a no ser prescindida.

Nota 1: En una de las últimas entrevistas de Revista Semana a Germán Guzmán, le preguntaban lo siguiente: “S.: ¿Cómo fue naciendo la idea de hacer esa obra sobre la violencia en Colombia? G.G.: La idea de escribir un libro sobre la violencia en Colombia fue sugerida por primera vez por el presidente Alberto Lleras Camargo (…) le dije: "Presidente, usted me dice que escriba un libro sobre la violencia y yo le vengo a aclarar que si lo escribo lo tumbo, esto se acaba". Seguimos conversando y él me siguió recalcando que lo hiciera”. 3. Sabias palabras en estos momentos, tras conocerse la conformación de la Comisión de la Verdad que encabezará el sacerdote Francisco De Roux.

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