Opinión | La cascada: De la guerra contra el terror y el patriotismo

censura daniel coronell revista semana opinionDe Donald Trump, Álvaro Uribe y matriz informativa hacia posiciones reaccionarias neoconservadoras. Las interpretaciones de un mundo anquilosado en el maniqueísmo político, de un empresario de medios. Aquí, un analisis sobre el fenómeno Gilinski.  

Por Diego Mauricio Barrera Quiriga

La entrevista que realiza El Espectador, a Daniel Coronell*, después del segundo despido como columnista de Semana, merece un análisis, especialmente, a la siguiente afirmación: “(…) la relación me fue pareciendo rara, Gabriel me empezó a decir que él lo que quería era hacer un Fox News en Colombia. Yo le dije que Fox News era una vergüenza, un instrumento de propaganda que no valora la verdad periodística. “Pero, ¿tú has visto los resultados, los ratings?”. Me pareció un exabrupto que me lo dijera, lo de Fox News me lo repitió tres veces. Después me dijo que él era partidario ferviente de Álvaro Uribe y del presidente Donald Trump, en Estados Unidos”.

De lo anterior, me atrevo a expresar, siguiendo la idea de Manuel Castells (2009) frente al actuar de Fox News, que estamos ante la puesta en marcha de una estrategia mediática para imponer, nuevamente, dos marcos mentales en la sociedad colombiana: “la guerra contra el terror y el patriotismo”**, y de paso retroceder en la esperanza de paz. Me explico: la adquisición de Semana por Gilinski tiene una cara —muy dura—: poner la revista a los intereses del Estado y así construir una estrategia comunicativa neoconservadora. Algunos dirán que es exagerado lo que planteo; sin embargo, las personas no cambian sus actitudes sin un desequilibrio fuerte, de lo contrario, los individuos mantendrán una fijación de acuerdo con los marcos cognitivos “ordenados”. Y lo que busca Semana o el grupo económico de Gilinski, es establecer un ordenamiento mental cercano a la política uribista o, en otras palabras, próximo a la política neoconservadora.

Por eso, no es extraño que Gilinski se vea identificado con medios “informativos” que le han apostado a consolidar la “Nueva derecha”, por ejemplo, el Fox News, en Estados Unidos. Pero ¿a qué le apuesta esta “opción” política? Pues, podemos, rápidamente, asociarla a la imposición suprema del mercado y a la expansión del capital. ¿Y esto es malo? Todo depende cómo se mide, porque si tenemos como evaluación las ganancias (y plusvalía), entonces, la balanza se inclinará para el sector minoritario y estaremos hablando del triunfo económico sobre los hombros de una mayoría explotada.

En resumidas cuentas: individualizar las ganancias y colectivizar las pérdidas. No obstante, esta “Nueva derecha” no se queda ahí. Propugnan por una jerarquía, priorizan el funcionamiento del Estado sobre el individuo y mantienen una estrecha relación con lo sagrado y las tradiciones. Históricamente, conocemos que el nacimiento de este pensamiento centró su reacción opositora al Estado Bienestar. Basta recordar la reacción contra el Partido Laboralista, en el Reino Unido y el New Deal, estadounidense. En oposición, Anthony Giddens***, menciona no confundir “neoconservadurismo” y “Nueva derecha”; pero otros, como el politólogo Fukuyama, defienden la unión de los dos conceptos.

Ahora bien: la configuración de los marcos mentales no es una táctica nueva en el país ni en el mundo. Hagamos memoria con los supuestos vínculos de Sadam Hussein y Al Qaeda, y la guerra contra Irak. El papel que jugó Fox News al instaurar una matriz de opinión en la población norteamericana tuvo grandes réditos para la política intervencionista de George Bush (hijo). La idea instalada fue “sencilla”: presentar a Sadam Hussein, por lo tanto, Irak, como un territorio productor de armas de destrucción masiva que ponía en peligro la estabilidad del mundo y de paso la tranquilidad estadounidense. Entonces, la comunicación hacia la población estaba sustentada en el impacto; crear procesos mentales y visuales para manipular, y así aceptar cualquier decisión material-económica que tomara el gobierno.

No olvidemos que el cerebro y el cuerpo es un organismo constituido por redes, y conectado neuronalmente con un flujo sensorial. El cerebro, por caso, procesa los estímulos del cuerpo, genera imágenes a través de las interacciones y responde a las condiciones externas e internas que el entorno le provee. De lo anterior, el cerebro establece patrones neuronales que trazan respuestas a las acciones percibidas (o experimentadas). Por lo tanto, ante el miedo de ser invadidos o destruidos por las armas, el principio organizador del organismo será la supervivencia.

Los sentimientos y emociones juegan un papel clave a la hora de escoger determinada orientación y garantizar el bienestar. Por último, el razonamiento se instala en la decisión “correcta”, conveniente o aceptada mediante el proceso representacional de la mente**. Como se ve, nuestro cerebro conecta las sensaciones, experimenta emociones y activa el circuito neurotransmisor para vehicular el marcador somático que nos llevará a la toma de decisiones. Insisto: todo esto inicia con la puesta en escena y circulación de la información; es decir, con el resultado narrativo de una amenaza contra sí y que va solidificando estructuras cerebrales para significar, y asociar, específicamente, la necesidad de atacar antes de ser atacado o para situar una visión de enemigo.

Aludí antes que Fox News trazó una matriz informativa para aumentar la percepción negativa contra Sadam e Irak, luego del 11 de septiembre. También, replicó datos engañosos de la administración Bush que provocaban interpretaciones erróneas en la comunidad. Así, por ejemplo, el presidente Bush asociaba a Irak con Al Qaeda y concluía que Irak, Sadam y Al Qaeda tenía relación, por tanto, eran los responsables del ataque a las Torres Gemelas. Las armas químicas fue otro argumento para la intromisión. Manifestar la localización de agentes neurotóxicos y el imperativo por “destruirlas” hacía parte de la estrategia. Una narración para la autodefensa y el ataque preventivo.

La ocupación de los Estados Unidos galopó, entonces, en el marco de la guerra contra el terror y por la seguridad. En consecuencia, el patriotismo afloró como apoyo a las tropas “redentoras” y cualquier intento por desvirtuar el accionar era calificada de traición. Por supuesto, en las líneas discursivas entraba la “liberación iraquí” y la protección de los recursos petroleros. Este último, el más importante para la opinión internacional y el interés fundamental para Estados Unidos, según analistas políticos. Sin embargo, luego de la invasión no hubo pruebas de la existencia de armas tóxicas o de destrucción masiva. La guerra (destrucción) se impuso en Irak, mataron a Sadam y Al Qaeda aumentó, pasando de 49% a un 69%, en el 2004.

Parece, entonces, que el ejemplo de Fox News, en norteamérica, le llama mucho la atención a Gilinski porque abiertamente acepta el accionar bajo la excusa de los resultados y los ratings. Por consiguiente, pretende moldear una agenda editorial de Semana para Colombia. De acuerdo con Manuel Castell (2009), tendríamos, pues, la teoría de la activación en cascada, dirigida a imponer un programa de opinión e instaurar una narrativa vertical para el público que beneficie, indudablemente, el poder del uribismo y la élite política-económica. Dicho esto, volveríamos a la idea del enemigo interno, a la obligación de combatir el “terrorismo”, de eliminar al contrario, desaparecer al que no piensa como el establishment, a “el que no está conmigo, está contra mí”, a los “buenos muertos”, etc. En suma: a la política criminal conocida entre el 2002 y el 2010.

Finalmente, no es extraño que un buen número de columnistas en Semana hayan salido y otros aterrizados, todos en cascada. Pero resulta poco casual la llegada de Salud Hernández-Mora, Vicky Dávila, Luis Carlos Vélez, Juan Ricardo Ortega, entre otros, quienes, evidentemente, cohonestan con el poder.

Adenda: la actual gerente de Semana es Sandra Suárez Pérez, ferviente, “pura sangre” y exministra del gobierno Uribe.

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* Durán, D., C. (11 de abril de 2020). “Mi retiro de ‘Semana’ me dio tristeza y alivio”: Daniel Coronell. El Espectador. Recuperado de https://www.elespectador.com/entretenimiento/medios/mi-retiro-de-semana-me-dio-tristeza-y-alivio-daniel-coronell-articulo-913999?fbclid=IwAR2rII200MtjIg753ngxoMVYzm87IS1UhG3RzvlUEbFE0pKi2fDJmgJ6-l0

** Castells, M. (2009). Comunicación y poder. Traducción de María Hernández. Madrid: Alianza Editoral.

* Giddens, A. (1994). Más allá de la izquierda y la derecha: el futuro de las políticas radicales. Madrid: Cátedra.

** Para mayor claridad puede consultarse las investigaciones neurocientíficas de Antonio Damasio y las discusiones cognitivas de George Lakoff.

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