Opinión | ¿Clases virtuales? Solo en la cabeza de los gobernantes

opinion clases viertuales uscoCon el inicio del aislamiento preventivo varias instituciones se han visto afectadas, debido al forzoso cese de actividades. El mayor problema ahora es la virtualización de la educación, especialmente para estudiantes de bajos recursos.

Santiago Becerra Tovar*

Muchos jóvenes retornaron a sus pueblos o ciudades de origen y otros se quedaron estancados porque el confinamiento los cogió de sorpresa. Así mismo, es el caso de los estudiantes de la Universidad Surcolombiana que no pudieron regresar a sus casas y se tuvieron que quedar en Neiva. Estos, afectados por la cuarentena, se han visto involucrados en problemas económico, sociales y emocionales; y no contentos con esto, profesores han intentado seguir con las clases de forma virtual de una manera brusca, sin pensar en la situación del estudiante. Colegas han alertado de las calamidades que pasan, no sólo por estar lejos de sus familias sino también por aquellos que regresaron a sus viviendas y se sienten atrapados.

Como solución a la interrupción de las clases presenciales por parte del aislamiento, el Gobierno Nacional ha planteado seguir los estudios de forma virtual para proseguir con el calendario y no atrasarse. En un principio, la Usco intentó implementar esta solución a los estudiantes, pero estos de una forma plural decidieron no aceptarla.

En la encuesta se han expresado problemas de conectividad a las clases por los inconvenientes económicos. Algunos laboraban en la informalidad y con el confinamiento perdieron sus ingresos y no tienen para pagar una cuenta de internet o de datos. Lo mismo ha ocurrido a hijos cuyos padres perdieron sus empleos de la misma manera y no tienen ingresos económicos. Además, al no tener un computador en cual conectarse o si lo tiene, el tener que compartirlo con otro integrante de la familia dificulta el acceso a las plataformas. A esto se suma los problemas alimenticios: Están sobreviviendo con el poco mercado que les queda y algunos sin dinero para realizar compras.

Otros en sus lugares de origen, como pueblos o corregimiento, no tiene un acceso a internet viable y constante. Los datos con los cuales se comunican no alcanzan para realizar una videoconferencia. Debido a los inconvenientes planteados, los estudiantes se han visto afectados en problemas emocionales, como resultado del estrés, el pánico y la zozobra. Problemas como ansiedad, depresión, desordenes alimenticios, problemas con sus propios familiares de convivencia, algunos tienen familiares con problemas de salud y tienen que adquirir responsabilidades en el hogar, son algunas de las dificultades que pasan los estudiantes universitarios, y no se puede ignorar.

Clases virtuales, un lejano escenario

La Usco no está preparada para la realización de clases virtuales; algunas plataformas presentan inconvenientes y caídas constantes por la saturación de usuarios conectados. Su infraestructura virtual es débil. Si muchas veces no tiene la capacidad para mantener una plataforma al aire, como lo es la de matrículas (que en repetidas ocasiones se ha caído), mucho menos va a tener la capacidad para dar clases online.

Otro dilema similar viven aquellos estudiantes que ya son pares de familia. Muchos de ellos viven solos con sus hijos y deben de subsistir no sólo para ellos mismo sino también para sus pequeños. Tener que aportar pagar arriendo, la comida, para los implementos que necesitan sus hijos y, al mismo tiempo, tener que responder académicamente, genera saturación y agotamiento. Más aún, algunos niños tienen también clases virtuales y necesitan un computador o un celular para recibir las supuestas clases virtuales (escenario peor que el universitario, pero eso lo dejamos para otra columna) y el tener que compartirlo, disminuye las posibilidades de conexión para ambos.

Con esto, concluyo que la solución a la crisis que afrontamos no son las clases virtuales. Esta estrategia se queda para cuando se inviertan los recursos necesarios para robustecer este escena. Por ahora seguimos en el subdesarrollo.

Por lo pronto, se necesita un acompañamiento psicológico, pedagógico, económico y alimenticio por parte de las directivas de la Universidad Surcolombiana, y no una implementación de clases a la fuerza, sin medir las ya descritas problemáticas. Aunque algunos lograrán conectarse muchos se quedarán por fuera. Adelantar clases sin algunos compañeros me parece egoísta y ruin, nuestras comodidades no deben de opacar nuestra empatía.

Somos un colectivo y debemos pensar en todo y por todos. No es posible que se quieren beneficiar a unos dejan por fuera a otro. Si las clases virtuales van a iniciar se le debe exigir a la universidad que TODOS los estudiantes estén conectados y tengan las mejores condiciones para hacerlo. Si no es así, no planteo una cancelación del semestre (eso significaría dejar a la deriva a administrativos y estudiantado). Propongo un acompañamiento por parte de la Universidad a los estudiantes, que exista una comunicación docente-estudiante, donde el joven pueda plantear sus inconvenientes y entre todos (maestros, estudiantes, administrativos) buscar una solución a esos problemas.

Exijo que se desarrollen actividades pedagógicas, encaminadas estas a fortalecer esa comunicación, como conversatorios, conferencias, charlas por redes sociales, pero que se sienta que la Usco está ahí. No queremos que la desigualdad social y económica que hay entre el campo y la ciudad en Colombia, la repitamos en el escenario universitario. Ya tenemos suficiente con el problema nacional. Si mis derechos no lo tienen todos, no son derechos, son privilegios.

Y termino con los siguientes interrogantes: ¿La Usco le ha hecho algún acompañamiento económico o emocional a sus estudiantes? ¿Ha ayudado de alguna manera en sus necesidades o problemas?

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* Estudiante de Comunicación Social y Periodísmo, Universidad Surcolombiana (Neiva).

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