Editorial | Impresiones callejeras con reptiles en la esquina

el editorial 180 grados reptiles neiva huilaReflexiones sobre reptiles esquineros y otros especímenes con carpetitas blancas donde se supone está su vida.  

Editorial 180 Grados

Neiva - Huila

Inicia la temporada de lluvias y en Neiva las calles de algunos barrios se convierten en extensas piscinas más apropiadas para practicar deportes náuticos que para transitar con cualquier otro vehículo terrestre. Además, el clima político también es propicio para que medren algunas especies de reptiles muy comunes de la orilla del Magdalena. La esquina de la carrera quinta con décima en el centro de la ciudad es un oasis para estos especímenes que andan bien vestidos, con agenda bajo el brazo y una carpetita blanca donde se supone está su vida y las razones por las que deben contratarlos.

Contratistas de profesión de todos los colores; exfuncionarios que no funcionaron y no quieren dejar funcionar; ex concejales que se quemaron y no quieren dejar la teta burocrática. Líderes que más parecen negociantes. Artistas y gestores que mejor fueran comerciantes. Y hasta comunicadores y periodistas con facultades de publicistas. Todos recorren la esquina de la quinta con el sigilo de las babillas. Vestidos de blanco, con guayabera impecable, perfectamente afeitados y peinados dejan una estela de perfume barato en las oficinas donde su sonrisa hipócrita se pierde junto a la plata del almuerzo convertida en fotocopias.

Mientras tanto, el nuevo mandatario de los neivanos, a quien se le critica por andar de pelea en pelea con las instituciones y la prensa, no ve lo que ocurre a pocas cuadras de su oficina. El parque Santander es un desastre por donde apenas los peatones circulan entre los gritos de los comerciantes y las ventas ambulantes. Por su parte, la dichosa plaza cívica es un hervidero de prostitución que no tiene dios ni ley, pues se encuentra sucia y el monumento a la ciudad está pintado con grafitis. Ni qué decir del famoso malecom, el único lugar turístico de la ciudad convertido en habitación de drogadictos y delincuentes de poca monta.

Ojalá nuestros políticos se bajaran alguna vez de sus camionetas blindadas y caminaran por las calles centrales de la ciudad que gobiernan. Seguro se llevarían muchas sorpresas, como estas impresiones callejeras con reptiles en la esquina.

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