Rock al Parque 2017 le cumplió a Bogotá pero en Neiva nadie cumple

rock al parque 2017 1Las guitarras estridentes del metal se dieron cita una vez más en el festival más grande de Latinoamérica. Entre tanto, en Neiva se sigue luchando por políticas culturales que le den un escenario digno para esta música.

Redacción Cultural

Agencia 180 Grados

Bogotá D.C.

No es extraño ver por estos días en la Avenida Carrera 68 de la ciudad de Bogotá ríos de jóvenes, vestidos en su mayoría de negro, dirigiéndose a la cita que año tras año los trae al Parque Metropolitano Simón Bolívar. Cada uno con un estilo y estética particular, pero todos remando hacia un mismo gusto, el rock. Y no es para menos. Rock al Parque logró consolidarse como el festival gratuito de ésta música más grande en Latinoamérica y el tercero de mayor asistencia del mundo.

rock al parque 2017 2Largas filas para el ingreso y las ya habituales requisas de la policía son la bienvenida que el festival les da a los asistentes.

En efecto, ayer se cumplió el primer día, jornada marcada por el metal, uno de los géneros más fuertes y de mayor trascendencia en la escena rockera nacional. Largas filas para el ingreso y las ya habituales requisas de los uniformados de la Policía Metropolitana de Bogotá son la bienvenida que el festival les da a sus asistentes, los cuales han logrado llegar al número record de 400.000 espectadores en su versión 2014. Este punto es, para muchos, la parte más incómoda de la jornada, pues en algunas ocasiones hay abusos por parte de la autoridad.

Lo extremo y lo social hecho guitarra

Dos de las bandas, esperadas por muchos durante esta jornada fueron Heaven Shall Burn y Lamb of God. La primera, banda de metal extremo proveniente de Saalfeld, Alemania, ha sido una de las que ya logró subirse en dos oportunidades a la tarima del Wacken Open Air, en 2009 y 2014, el festival de metal más importante del planeta. En esta oportunidad, llegó a la versión 2017 con temas como Corium, Endzeit y Black Tears, los que en su mayoría contienen líricas anti-racistas y contra la injusticia social. 

Pero los que finalmente cerraron este primer día fueron los estadounidenses Lamb of God (o Cordero de Dios), una agrupación de metalcore (mezcla entre el hardcore y el death metal) de la ciudad de Richmond, Estado de Virginia. Esta agrupación es tal vez algo desconocida para algunas generaciones metaleras del thrash y el metal clásico por haberse catapultado en un periodo en el que algunos niños que, levantando las banderas del metal, intentaban rappear, lo que se confundió con el mal llamado para algunos new metal.

rock al parque 2017 5Esta agrupación es tal vez algo desconocida para algunas generaciones metaleras del thrash y el metal clásico.  

Algunos de los gomosos reconocieron la agrupación, formada por el vocalista Randy Blythe, los guitarristas Mark Morton y Willie Adler, el bajista John Campbell, y el baterista Chris Adler, por su tema Laid to Rest, el cual es el utilizado por Sam Dunn en el cabezote de su reconocido documental ‘Metal: A Headbanger's Journey’ o ‘Viaje de un Metalero’ para Latinoamérica. Otro de los interpretados fue Embers (Brazas), letras escritas por Mark Duane Morton y William Adler, una metáfora de la vida después que pasa por la prueba del fuego, pues allí “solo quedan brasas”, subraya el coro.   

De líricas anticlericales y otras particularidades

Entre los géneros más fuertes, tanto en su técnica como en sus líricas está el black metal. Tal vez sea el género, por no decir el único, que abiertamente se declara satanista. Algunas agrupaciones se desligan de esta ideología y asumen otras expresiones. Y para esta versión, dos de las bandas que cerraron el primer día de festival fueron Ocultus y Vein, cuya puesta en escena moldeó, como el alfarero a la cerámica, la desgarradora energía para los artistas esperados de la noche.   

Con el tema ‘Lágrimas Negras’, la banda Ocultus, original de la ciudad de Cali (Valle del Cauca) logró abrirse paso entre el pogo bogotano. Esta agrupación es una banda de black metal melódico con riff de guitarras agudas, alternación de lentos teclados, lo que dan una atmósfera fúnebre, muy característico se esté subgénero metalero.

Rock y su espacio en la ciudad

Estas fueron solo la remembranza de cuatro de las 20 agrupaciones que ayer desfilaron por las tres tarimas del que, por su influencia, se ha convertido en una de las mayores vitrinas que se tiene Colombia para mostrar su talento nacional a nivel internacional. Para algunos curadores que han pasado por esta plaza, es el mayor logro de la cultura nacional y la mejor política pública cultural que se ha diseñado. Este modelo se ha replicado en otras regiones del país, como con el Festival Alta Voz, el cual se organiza como política de estado en la ciudad de Medellín (Antioquia).

rock al parque 2017 4Esta es Poker, una banda colombiana integrada por mujeres y una de las encargadas de ponerle el poderoso ingrediente del pogo a la jornada.

Sin embargo, en Neiva, ciudad cuya cultura gira alrededor de las festividades del San Pedro, no ha logrado diversificar su abanico de posibilidades culturales. El pasado viernes, 30 de junio, se cumplió una versión más del llamado Festival Rock al San Pedro. Para algunos, el espacio, pese a que ha ganado en técnica, sonido y organización, aún le falta que sea reconocido en el marco de una política pública de Estado, como un evento que posibilite nuevas formas de expresión musical en Huila.

Lo triste es que, mientras Cali, Barranquilla, Bogotá, Cartago, Pereira y muchas otras ciudades tienen sus emisarios en éste certamen, gracias a los festivales que se realizan en esas ciudades, Neiva y el Huila se quedan atrás. El proceso vivido para la consolidación de espacios como Rock al Parque en Bogotá, el Festival Altavoz en Medellín o en Ibagué con el Festival Ibagué Ciudad Rock, escenarios apoyados y financiados por los diferentes gobiernos locales, son un ejemplo de verdadero compromiso con esas otras maneras de vivir la ciudad. Además de abrírseles el espacio, a las bandas se les brinda todo el despliegue mediático para su crecimiento.

“Mientras el rock no se convierta en política pública cultural, el género será siempre menospreciado o manoseado por aquellos que dicen ayudar. Si los godos dejaran de gobernar, el Huila podría abrirse a nuevas expresiones y avanzaríamos en democracia”, explica Gerson Sanabria, seguidor del género en Neiva.

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