Las dudas que hay tras el atentado terrorista en Bogotá

las dudas sobre el atentado en bogotaUna serie de preguntas se abstraen tras la investigación hecha por la Fiscalía en el caso del carro-bomba en la Escuela General Santander, en Bogotá. ¿Qué implicaciones políticas traerá al futuro de una Paz completa y duradera en Colombia?

Al mejor estilo de los 80, cuando era Pablo Escobar quien ponía los bombazos en las principales ciudades de Colombia, hoy estamos viviendo días similares. La mañana del 17 de enero será recordada como la peor en los últimos años. Nunca se había visto un atentado terrorista de las proporciones como la que segó la vida a 21 personas y dejó en delicadas condiciones otras 68. A tres años de firmado el Acuerdo de Paz no se había visto algo igual en años. Preocupa que Colombia esté viviendo un eterno déjà vu de violencias, pues estaríamos repitiendo los sucesos ocurridos durante la llamada Década Perdida.

Pero lo que causa mayor asombro es la velocidad con la que la Fiscalía logró identificar al presunto conductor, que “hábilmente” ingresó la camioneta Nissan Patrol modelo 1993, con matrícula LAF 565, cargada con explosivos a una guarnición policial y detonarla allí dentro. Una de las primeras dudas que deja la última rueda de prensa llevada a cabo por la Fiscalía General de la Nación, el Ministerio de Defensa y demás autoridades en la Casa de Nariño es la presunta vulnerabilidad que al parecer demostró tener los protocolos de seguridad en la Escuela.

¿Vulneración de la seguridad o será otra historia?

Y precisamente el elemento que, tal vez, es el que más causa duda en el relato entregado por la Fiscalía es el recorrido hecho por la camioneta bomba al interior de la guarnición policial. Según dijo Martínez Neira, José Aldemar Rojas Rodríguez, de 56 años de edad, el presunto terrorista que ingresó la camioneta con explosivos, llegó aquel jueves en la mañana conduciendo hasta una portería auxiliar de la Escuela, ubicada en la Autopista Sur, en Bogotá. Aprovechando que salían unas motocicletas de allí, el sujeto irrumpió a la fuerza en las instalaciones y terminó dentro.

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Se supone que los uniformados de la portería, intentando evitar su ingreso irregular del carro, llamarían de inmediato por radio para indicar la novedad, pero aquí va la duda. El fiscal dijo que la camioneta había ingresado a toda velocidad por las vías internas del complejo policial, para terminar detonando unos metros más adelante. Pero una fotografía clave, revelada por el canal Red Más Noticias y que no fue ni expuesta ni explicada en aquella rueda de prensa, detallaría que el recorrido realizado por el automotor fue mucho mayor, tanto que logró pasar en medio de dos formaciones que había a lado y lado de la carretera al interior de la Escuela.

Se supone que si la camioneta está circulando por las vías internas del complejo policial sin permiso, el grupo de cadetes que estaba en formación romperían filas para interceptarlo, pero aparentemente circuló sin mayor dificultad. La perfecta formación de los cadetes a lado y lado de la vía y la camioneta transitando en medio de ellos indicaría que no había advertencia de la presencia irregular del vehículo, el cual logró hacer un trayecto en ‘L’ por una buena parte del lugar sin restricciones. Aparentemente esto demostraría una inmensa vulnerabilidad de la seguridad de la Escuela. ¿Por qué no se cuenta esta versión la Fiscalía?

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Con pase de conducción y sin antecedentes penales

Otra pregunta que dejan las accidentadas explicaciones del fiscal Martínez sobre las investigaciones del atentado es la forma como el terrorista logró tramitar los documentos legales para conducir y adquirir legalmente el automotor. Rojas Rodríguez obtuvo de forma legal la documentación de tránsito, trámites que para cualquier colombiano le resultaría demorado y engorroso. ¿Cómo es que un sujeto buscado por las autoridades sacar su pase de conducción?

Este sujeto, que según datos de la Policía no registraba con antecedentes judiciales, el Ejército lo señala de pertenecer por más de 20 años al ELN. A parecer, el guerrillero era el encargado en el frente Domingo Laín Sáenz de esa guerrilla de diseñar artefactos explosivos. Pese a ello, Rojas logró evadir todos los filtros judiciales y tramitar su licencia de conducción en febrero del 2018, comprar la camioneta en mayo a un comerciante de lácteos identificado como Wilson Arévalo Hernández, expedirle el respectivo Soat y registrar a su nombre la revisión técnico-mecánica en un CDA de Arauca. ¿Por qué el supuesto insurgente, con 20 años en la guerrilla, no tenía antecedentes?

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Como si fuera poco, el fiscal reconoció durante la rueda de prensa que el atentado tuvo una mesurada planeación de por lo menos dos meses. Durante ese tiempo, José Aldemar Rojas había arrendado una bodega, en la que mantuvo guardada la camioneta y donde presuntamente los terroristas le habían instalado los explosivos. Dos meses en Bogotá, un sujeto plenamente identificado con explosivos.

Al sospechoso le faltaba la mano derecha. Luego de la violenta explosión, “asombrosamente” los investigadores le encontraron la izquierda durante la recolección de evidencias en el lugar. Además se cree que tenía una enfermedad terminal, por lo que creen que se habría tratado de un atentado kamikaze. De ser así, este sería el primer caso en la historia del conflicto armado en Colombia. La pregunta obligada es: ¿Realmente fue una falla en la inteligencia y la investigación judicial de las autoridades o tal vez estas lo permitieron?

Con explosivos que solo los tiene el Ejército

Rojas y el grupo de terroristas obtuvieron pentolita, el material explosivo con el que armó el carro-bomba. La pentolita es un explosivo sólido compuesto de un químico llamado el tetranitrato de pentaeritritol, también conocido como PETN, y trinitrotolueno o TNT. Es muy sensible al calor y los golpes por lo que su principal peligro es la explosión instantánea. En Colombia, Indumil es la única entidad encargada de su venta y distribución, por lo que es de exclusivo uso para las fuerzas militares.

Las cargas de pentolita se consiguen en unidades de 450 gramos cada una y tiene una velocidad de detonación que supera los 7.000 metros por segundo. Se utiliza para demoler edificaciones, en la ingeniería y geología, pero también para diseñar explosivos para el uso militar. Los autores materiales e intelectuales del acto terrorista pudieron haber conseguido el explosivo en el mercado negro. Sin embargo, la pregunta sobre ello no deja de inquietar: ¿Cómo hicieron los perpetradores del atentado para obtener los 80 kilos de pentolita?

El ELN no se ha pronunciado

Es usual que el Ejército de Liberación Nacional se pronuncie cuando se presentan acciones como el atentado en la Escuela General Santander, aceptando o no su autoría. En esta ocasión, los miembros del Comando Central – COCE, como autodenominan a la dirección nacional de esa guerrilla, no han dicho nada sobre lo sucedido. Se cree que por ser una organización guerrillera con estructura federada, pueda demorarse un tiempo prudencial en referirse al tema.

Sin embargo, la cadena radial Caracol aseguró haber sostenido una entrevista con ‘Pablo Beltrán’, jefe de la Delegación de Paz del ELN, en la que le aseguraba que "no se ha dado ninguna directriz para cometer el atentado". Pero el grupo guerrillero, en la cuenta Twitter @ELN_Paz (ya cancelada) desmintió al medio. Pese a ello, el Instituto de Estudios para la Paz – IndePaz considera precipitada la decisión del presidente Iván Duque haber cancelado las conversaciones de paz sostenidas en La Habana.

La repercusión política del atentado

Al considerar que fue el ELN el autor intelectual del atentado terrorista en la Escuela General Santander, el gobierno del presidente Duque tomó la decisión de levantar la suspensión de las órdenes de captura contra los 10 miembros del COCE y que componen la Delegación de Paz de esa guerrilla en La Habana. Esto quiere decir que se rompen contundentemente los Diálogos de Paz que sostenía esa organización armada con el Estado.

Entre tanto, el otro asunto que se estudia en el Consejo de Seguridad Nacional es declarar al ELN una simple banda delincuencial al margen de la ley, y ya no como un grupo armado organizado con estatus político. Esto significa que el ELN ya no se consideraría un actor beligerante amparado en el Derecho Internacional Humanitario, lo que podría significar que estemos a pasos previos de dejar de reconocerse que en Colombia existe un conflicto armado sino una amenaza terrorista.

La decisión significa una declaratoria de guerra total contra ese grupo armado ilegal y se iniciaría una cacería de brujas contra los sectores alternativos y movimientos políticos de izquierda en el país. ¿Esto buscaba el ELN con el atentado o esto buscaba los sectores adversos a los Diálogos de Paz?

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